Hostales: sus mitos y realidades.

Hostales

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Cuando comenzamos a planear un viaje, después del medio de transporte y, en ese orden, la segunda cuestión que por lógica planeamos será el lugar donde dormiremos. Habrá quienes sean más aventureros viajando por su cuenta y vayan consiguiendo durante el viaje, habrá quien le guste planearlo para poder elegir el lugar que mejor convenga a sus necesidades.

The Post Hostel, Jerusalen, Israel.

En la actualidad existe un sinfín de opciones, unas más cómodas que otras y otras más baratas que otras. Unas que serán mejores si viajamos en familia, con amigos, solos o con nuestra pareja.



En un viaje al extranjero suele ser el rubro que más se le suele invertir después del vuelo, podría yo decir que más que la propia comida cuando no se escoge bien, o cuando la prioridad no es ahorrar en este apartado. Siendo honestos, en un viaje donde el ocio no sea la prioridad, el lugar de descanso no tendría porque ser exigido como algo caro y lujoso.

Si bien es importante descansar después de un largo día de caminata en el viaje, también es poder economizar para ese dinero poder utilizarlo en otros aspectos que quizá en nuestro lugar de origen no podamos descansar: pagar esas entradas a ese show esperado, comer esa comida que siempre quisiste o tomarte más de una cerveza sin remordimiento.

En mis viajes, y sobre todo cuando lo hago solo, suelo optar por utilizar hostales. Me he dado cuenta que existen diferentes mitos que muchas veces nos hacen formar una idea infundamentada y solemos desecharlos sin siquiera darles una oportunidad. Por ello te dejo algunos tips basados en mi experiencia personal.

Mitos:

  • Son sucios. Al ser mayormente compartidas las instalaciones entre diferentes personas, la limpieza no depende únicamente de ti como huésped, también de tus compañeros de habitación. Los hostales suelen ser limpios en la medida de lo posible y aunque depende de los dueños, se sigue una filosofía de limpieza compartida que todos los usuarios deben de acatar por el bien común. ¿Te gustaría encontrar un baño compartido sucio? A tu compañero tampoco, así que esas tareas se dejan al sentido común.
  • Son inseguros. Tan inseguros como las mañas que pueda tener tu compañero de dormitorio, o lo descuidado que puedas ser tú con tus cosas más valiosas al viajar. Las personas que optan por hostales suelen ser jóvenes, que entre más dinero tengan, a más lugares podrán ir. No por eso robarán tus pertenencias, se comparte un sentimiento amigable y fraternal entre todos, que muy difícilmente permitirá que alguien tome cosas prestadas y no las devuelva. Los viajeros suelen tener buena vibra. Casi siempre.
  • Son peligrosos. No, tanta película puede ser nociva para la salud. Si bien es muy probable que estén llenos de viajeros, la fraternidad y las ganas de convivir entre todos los hacen un lugar de descanso, esparcimiento y encuentro de compañías viajeras dispuestas a darte un consejo para continuar tu recorrido.
  • Son para viajeros sin recursos. No, son para personas que prefieren invertir su dinero en otros aspectos en su paso por la ciudad y no en el lugar que solo utilizarán algunas horas para dormir y darse una ducha.

Realidades:

  • Se pierde privacidad. El ahorro que realizas al rentar una cama en un dormitorio compartido debe tener su precio, y es la pérdida de privacidad. Es verdad que existen hostales con habitaciones privadas al igual que el baño, con precios más razonables que un hotel, pero si realmente quieres ahorrar, tendrás que compartir muchas cosas, entre ellas lógicamente la habitación y el baño. Suele ser el punto a más considerar antes de tomar una decisión de ir o no a un hostal, pero el ahorrar muchos pesos solo por compartir ésto, considero que vale la pena.
  • Son baratos. Al ser compartidos, los costes se abaratan. Además, suelen no incluir la toalla y casi nunca las amenidades de higiene personal, lógicamente. Lo que pagas es una cama en una habitación compartida y el baño con ducha. Algunos incluirán desayuno (suele ser muy básico) y agua. No más.
  • Son pequeños. El espacio rentado por el huésped suele ser pequeño, como es lógico. Básico para la cama y tus cosas personales. Con suerte los dormitorios serán grandes, con lockers o cajones donde puedas guardar tus pertenencias. El proceso de empacar y desempacar se vuelve rutinario al menos dos veces al día.
  • Suelen ser incómodos. Debido a que son reducidos de espacios y faltos de privacidad, no esperes algo cómodo en la mayoría de las ocasiones. Y con incomodidad no me refiero a que la estancia no se disfrute, simplemente no es un lujo por el cual estés pagando al contratar un hostal.
  • Permiten conocer gente. Los humanos por naturaleza nos comunicamos, y más si viajamos solos. Un hostal permite, aunque sin pensarlo o planealo, entablar conversación con tus compañeros de dormitorio o alguien más con quien coincidas en las áreas comunes. Aprovecha esta oportunidad para hacer amistades de todo el mundo.

Los hostales no son malos, aunque tampoco creo que sean para todos. Son diversos los factores que debes analizar antes de decidirte a hospedarte en alguno.

Mi recomendación es que, si quieres ahorrar y la privacidad no es relevante para ti, los utilices. Si viajas solo y te vendría a bien un poco de compañía o una buena charla, los utilices. Siempre revisa los reviews que otros usuarios han dejado para tomar la mejor decisión y evites sorpresas.

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