Visita al Mar Muerto desde Ammán.

Mar Muerto, Ammán Beach, Jordania.

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Al buscar alguna guía que te ayude a formar tu propio itinerario por Medio Oriente, habrá un lugar que casi en todos coincidirá: El Mar Muerto.

El Mar Muerto es ese lago único en el mundo, exageradamente salado y a 430 metros bajo el nivel medio del mar, con 80 kms de largo y unos 15 de ancho. Funciona como frontera natural entre Israel, Palestina y Jordania. Yo, al estar en Ammán, hice mi ruta desde ahí.



Existen varios medios de transporte para cubrir la ruta de un poco más de 70 kms; el alquiler de un coche o taxi es la que yo recomendaría por temas de comodidad. Yo, por fortuna, habíamos pactado la visita con unos paisanos que me había encontrado en Petra un día antes y pasarían por nosotros a Ammán (si, ya me había encontrado a otro amigo mexicano en la capital). Así compartiríamos los gastos y todo sería mucho más sencillo. Los mexicanos andamos por todos lados.

Con teléfono móvil en mano y a ritmo de música norteña partimos desde el caos de Ammán en coche alquilado por mi amigos desde días antes, aún querían sacarle provecho y de paso también nosotros.

Google Maps me decía que la mejor opción era tomar la estatal 40 y yo hice caso. También mis amigos. En general es buena, de 2 carriles y en tramos, hasta de 3, lo cuál la hace muy cómoda y rápida, la idea era llegar a Naour y de ahí continuar. Sencillo.

Tomando esta ruta y una vez que nos encontramos al nivel del mar se comienzan a ver los edificios de las grandes cadenas hoteleras mundiales. Junto al mar muerto existen tanto playas públicas como privadas. Algunos hoteles permiten ingresar a las privadas aunque no te encuentres hospedado con ellos; nuestra intención era ahorrar lo mayor posible, así que ni preguntamos precios. Si las públicas son caras, las pribadas deben serlo más.

Continuando sobre la poco transitada “costera”, llegamos a Ammán Beach, la playa pública por excelencia según nos comentaron los locales. El ticket de entrada tiene un costo de 12 JOD por persona y, además del ingreso al Mar Muerto, te permite utilizar las instalaciones, juegos de sillas con mesas, baños con regadera y algunas palapas. No había otra opción viable, así que aceptamos el pago, aunque nos pareció excesivo.

Dentro de la zona también existen pequeñas tiendas para los despistados que llevaron poca agua; también venden comida rápida.

Además, al ser una playa “pública” la mayor cantidad de visitantes son mismos locales que optan por un chapuzón en las saladas aguas de este lago, por lo que, sin planearlo, terminamos rodeados de personas ofreciéndonos comida o simplemente intentando intercambiar palabras. Después de 30 minutos no pudimos más que intercambiar sonrisas; ni ellos hablaban inglés o español, ni nosotros árabe. Momentos inolvidables vivimos todos y que quedarían pseudo-inmortalizados en sus cuentas de Snapchat. Si, ellos lo usan.

No tardamos mucho, mientras alguien se quedaba a hacer guardia con nuestras pertenencias, en realizar los primeros intentos de flotar en esas aguas famosas por su alta salinidad del Mar Muerto. Otro show. En realidad se flota sin ningún tipo de esfuerzo!! Todos buscando el mejor ángulo de la selfie mientras yo cuidaba mis ojos de que nada extraño les cayera. No lo conseguí.

En lo personal 10-20 minutos duré dentro de las aguas y salí huyendo, ya era suficiente y tenía todo para la experiencia, pero estaba siendo demasiado. Una gota y media bastó para que necesitara 2 litros de agua dulce en mi cara para solo aminorar los estragos.

No sé si mis expectativas eran muy altas, o la combinación de una zona sucia, agua muy salada y más de 40 ° C a la sombra, hicieron que no lo disfrutara tanto. Sin llegar a la decepción. Las pláticas con los locales salvaron por completo el día.

Claro que recomiendo ir y por supuesto que lo disfruté, simplemente es algo que personalmente solo planeo hacer una vez en la vida y fué por la experiencia. Es algo que dudaría demasiado para repetir. Claro que ir a los grandes hoteles debe cambiar por completo la perspectiva, pero nunca tuve la intención de vivir de esa manera.

Aunque los precios dentro del complejo no son caros, procura llevar agua, mucha agua, la ocuparás tanto para hidratarte como para quitarte excesos de agua salada.



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Compita Viajero

Informático de profesión y viajero por gusto propio. Con gran pasión por México, pero infinitamente enamorado del mundo. Con gusto por la fotografía y el escribir, por descubrir todo aquello diferente.


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