Sudeste Asiático, día 6: Sukhothai.

Sudesete Asiático, día 6: Sukhothai

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Apenas si habíamos descansado, el día anterior había sido extenuantemente largo. No tuvimos más de 5 horas para descansar, que en un viaje así son lo normal. Pasadas las 7 am estábamos dejando el hostal. No sin antes agradecerle a nuestra amiga lo realizado por nosotros un día antes y, claro, aprovechar para que nos dijera como llegar a la estación de tren nuevamente.

El plan era sencillo: ir a la estación de tren, dejar el equipaje en resguardo y comprar los tickets para el tren nocturno que nos llevaría a Chiang Mai. Así aprovechamos mejor el día, sencillo. Lo difícil era llegar a la zona objetivo del día: Sukhothai.



Ir de Phitsanulok a Sukhothai

La primer parte del plan se logró sin contratiempo, adquirir los tickets fué rápido. Según mis informes, bastaría con ir a la Terminal de autobuses, ubicada a unos 2-5 kms desde la estación de tren. Era un poco temprano, así que decidimos caminar el trayecto, un tuk tuk cobraría unos 60 baths. Con muy pocas pérdidas de tiempo llegamos al objetivo, era poco más de las 9 am. El costo del ticket fué de 39 baths, realmente barato para un trayecto de 1 hora. Claro, nada de comodidades. La terminal es extremadamente modesta en dónde supuestamente saldríamos a las 9:30 am, claro que no fué así. Con impuntualidad tailandesa partimos a las 10:10 en un bus que nos provocó dolores de espalda.

Desconozco si esta ruta sea poco conocida entre viajeros, pero éramos de los pocos extranjeros viajando en ese bus o en esa terminal. Nos miraban un tanto extraño, y los más aventurados nos hacían preguntas en un tailandés que no entendíamos. Ni nosotros les entendíamos, ni ellos a nosotros cuando intentábamos explicar que éramos foráneos. Esta cuestión dificultó un poco las cosas posteriormente, ya que el bus seguiría su paso en la ciudad de Sukhothai. Una mujer se apiadó y nos ayudó indicando que era nuestra bajada, agradecimos profundamente. De haber llegado a la terminal de bus de Sukhothai, tendríamos que haber pagado unos 30 baths para ir en bus hasta nuestro objetivo.

Lo que hay que ver en Old Sukhothai

La antigua capital del reino Sukhothai es una ciudad claramente dividida en la parte nueva y la parte vieja. Mientras la primera sirve para hospedar a las personas que hacen alguna noche aquí, la segunda tiene las zonas arqueológicas, que son el atractivo para los viajeros que la visitamos. Entonces, apenas descendimos y nos dispusimos a averiguar de qué manera íbamos a recorrer todos esos kilómetros bajo los 40°C que había.

Las zonas y templos a visitar en Sukhothai son muchísimos, con cientos y hasta miles de metros entre uno y otro. Muchos optan por recorrer esas distancias caminando, pero me parece la opción más suicida. Otros, igualmente aventureros con tintes de locura, lo realizan en bicicleta. No, yo me incliné por otra opción más cómoda, y acordamos con un tuk tuk el precio de $700 baths para visitar los lugares más importantes en un total de 4 horas. El precio nos pareció razonable.

La idea era abarcar lo mayor posible, desde Sukhothai Historical Park, dentro del perímetro con muralla, hasta los templos importantes pero situados fuera del casco principal, tanto en la zona norte como en la zona este; aún no era medio día, teníamos el tiempo perfecto.

El primer lugar que visitamos, que resulta obligatorio y que nos recomendó nuestro chofer de tuk tuk fué Wat Mahathat. Uno de los íconos no solo de Sukhothai, sino de Tailandia en general. Un gran Buda sentado al centro, 4 chedis que simbolizan los puntos cardinales y un foso que representa el océano cósmico. Es uno de los templos, además, más grandes de todo Sukhothai.

De ahí seguimos a Wat Si Sawai, relativamente a pocos metros de Wat Mahathat es otro de los imperdibles. Es uno de los templos más antiguos; originalmente hinduista y dedicado a Shiva. Con decoración dedicada a la mitología hindú, con diferentes Prang rodeándolo hacen unas vistas realmente impresionantes. Resultó ser uno de mis favoritos.

Mientras el chofer del tuk tuk nos apresuraba para recorrer todos los templos como habíamos acordado, nosotros disfrutamos al por mayor de cada templo. Por si acaso, buscábamos una fotografía tras otra. También era importante solo observar, detener un poco el tiempo e imaginar lo que todos esos lugares fueron en el pasado y lo que siguen representando ahora. A regañadientes llegamos al siguiente lugar: Wat Traphang Ngoen. Sencillo pero espectacular; este “Templo del Lago de Plata” posee un buda blanco al centro que sobresale de decenas de columnas y, al final, un chedi en forma de capullo de loto. Y, junto a un lago con flores de loto, las vistas también son espectaculares.

Y así pasamos de un lado a otro, de un templo a otro. Todo bajo el sol abrasador, pero siempre con fruta y agua en mano para mantenernos hidratados. Ni una sola nube se asomaba por ningún lugar. Los que saben, dicen que visitar el Museo de Ramkhamhaeng es imprescindible, yo realmente no lo creí así y lo pasé por alto. En cambio, opté por visitar la estatua, un lugar principalmente visitado por locales por la importancia que tuvo como rey.

También visitamos Wat Sorasak con sus impresionantes esculturas de elefante que simulan estar cargando y defendiendo el templo con su estupa del estilo originario de Sri Lanka al igual que otro par de templos un poco más pequeños.

La cereza del pastel fué visitar Wat Saphan Hin. Se encuentra sobre una colina y solo se llega caminando, mi compañero decidió no subirla y esperar platicando con el señor. Bueno, no platicando, porque el señor no hablaba inglés, ni mi amigo tailandés. Yo era el único visitante en ese momento, y la imponente figura de Buda de más de 12 metros me impuso. Tuve una sensación extraña, pero a la vez agradable. Quería correr, pero a la vez quedarme.

Antes de Regresar a Phitsanulok

El tiempo se fué rápido después del medio día, el señor del tuk tuk nos aventó tan pronto como pudo. Buena jugada de su parte. Pero observando el reloj, las 4 horas habían sido excedidas. Gracias – Le dijimos en español. Ni se inmutó. Era poco después de las 4 pm, comer ya era nuestra prioridad. Caminamos y caminamos sobre la avenida principal y entramos al primer restaurante que vimos y nos llamó la atención. Un platillo de mariscos para mí, y mucha cerveza, fué la elección.

Si bien no teníamos prisa, tampoco queríamos otra sorpresa en regreso a Phitsanulok. Apenas terminamos de comer y degustar las últimas Chang en el restaurante, comenzamos a preguntar sobre las salidas de bus. Era necesario ir hasta la estación de Bus en la parte nueva, a unos 12 kms y que una camioneta en forma de taxi nos llevó por 60 baths.

Entendíamos que el último bus hacia Phitsanulok era a las 19, y no eran ni las 18 horas. Cualquier eventualidad estaba más que resuelta. El primero en salir sería justamente ese, así que por suerte no estaba lleno y pagamos rápidamente 35 baths por persona. En este caso el bus era más amplio, pero más viejo. Al menos íbamos a descansar, si es que llegábamos a nuestro destino. Por suerte fué así, y aun con sol a plomo estábamos en la estación, ahora de Phitsanulok. La energía ya no era la misma, así que en lugar de caminar, pagamos un taxi que rápido nos acercó a la estación de tren donde nuestro equipaje estaba siendo resguardado, así podríamos movernos caminando pero confiados por estar cerca de nuestro siguiente viaje en tren. El famoso tren de Tailandia.

La salida estaba programada para la media noche, así que fueron largas horas de espera sentados en el piso conviviendo con otros viajeros una situación un tanto precaria. Estuvimos totalmente a la intemperie, con un calor intenso, pero felices. En ocasiones la mochila como almohada, y otras caminamos. Regresamos. Todo intento por hacer cómoda la silla de madera fue infructífera. El tren que esperábamos era justo el que un día antes, desde ayutthaya, nos trajo con retraso a Phitsanulok. Nuestro temor se convirtió en realidad. Después de la 1 am aun seguíamos esperándolo, fiel a la conocida impuntualidad en este tipo de transportes en el país de las sonrisas.

A favor teníamos que nadie nos esperaba en Chiang Mai, al menos con horario. Disponíamos de toda la noche para llegar y, sobre todo, descansar. Nuestro tren llegó cuando menos lo esperamos. Subimos desesperadamente, a pesar de que las camas ya estaban reservadas. Cuando lo vimos, debo reconocer que hubo sorpresa de nuestra parte. Era justo como lo imaginamos: limpio, ordenado, y con gente durmiendo que venía desde Ayutthaya o mismo Bangkok. Nuestra cama impecable, y por suerte, de las de abajo. No teníamos que molestar a nadie para subir o bajar, mientras el cansancio nos ganaba.

De no ser por el ruido que hacen las ruedas de los vagones, podríamos decir que el viaje y descanso fué de lo más placentero. Esa sensación de movimiento, pero ahora en cama, tampoco impidió que tuviésemos sueño por muchas horas seguidas. Al despertar, estaríamos en Chiang Mai.

Presupuesto diario

  • Bus Phitsanulok – Sukhothai redondo: $70 baths
  • Cada entrada a templos: $100 b, 300 en total.
  • Moto tuk-tuk: $400 b
  • Platillo en Kacha Restaurant: $70 b
  • Taxi a terminal de bus en Sukhothai: $120 b
  • Taxi de terminal de bus a estación de tren en Phitsanulok: $60 b
  • Tren con cama a Chiang Mai: $730 b

Sukhothai

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