Por Europa, día 13: Louvre y Champs Elyzees

Por Europa, Dia 13.

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Por suerte la rutina del metro se coge pronto, y movernos en él, aparte de todas las señalizaciones existentes, es muy sencillo poniendo un poco de atención. Este día nos encontrábamos decididos al museo de Louvre y sus alrededores, por lo que un día anterior me dediqué a buscar las entradas a dicho museo. Iban desde los 20 hasta los 40€, sobre todo hablando de reserva para evitar filas. Creímos que era demasiado y nos fuimos a la aventura.

Tomamos el metro en la ya conocida estación Gare du Nord en dirección a Porte d’Orléans justo a las 8:40 am y descendimos en Cité 20 minutos después. Decidimos así para caminar un poco y aprovechar la temprana hora para tomar algunas fotos en el Sena. En caso contrario, hubiésemos descendido en una estación antes, Chatelet, y transbordar a la línea 7 dirección La Courneuve, y solo tres estaciones después descender en Palais Royal – Musée du Louvre.



La caminata desde Cité hasta Palacio de Louvre no es mayor a 15 minutos, pero nosotros lo realizamos en 30 por las paradas que tuvimos a las orillas del río. Había muy poca gente y lo aprovechamos. Casi todos los negocios sobre Quai de la Mégisserie se encontraban cerrados, por lo que el tránsito resultó más libre. Al llegar a la Pirámide y entrada al museo, nos asustamos. Una fila de no menos de 200 personas esperaba por nosotros, y eran apenas las 9:25 am. Antes de arrepentirme de no haber comprado los tickets online, me formé en la fila. Al principio iba un poco lento, casi ni avanzar. Mientras tanto las personas con reserva pasaban y pasaban por su fila reservada. Sin pensarlo, en 30 minutos ya estábamos pasando controles de seguridad y descendiendo a través de las escaleras eléctricas del museo. Resultó muy rápido y no dió tiempo para arrepentirme de nada. Pudimos comprar los tickets de entrada por 12€ por persona, mucho menor al precio que habíamos visto por internet.

Consejos

Primer consejo: compra los tickets en las mismas instalaciones.

Segundo consejo: toma un mapa apenas ingreses al museo. Tal vez te convenga comprarlos por internet si es una fecha de verano en que seguramente habrá mas turistas, o si de plano no soportas hacer fila de 30 minutos. De ahí en fuera, perfectamente se pueden comprar directo en Louvre.

Antes de adquirir los boletos, en un centro de información tomamos un mapa con toda la información de salas y exposiciones del Museo de Louvre; los hay en muchos idiomas. Tomamos en español y árabe, para practicar.

El museo de Louvre es enorme. Con salas divididas por civilizaciones, tipos de arte y épocas. Con estatuas y pinturas, artes gráficas y antigüedades. Además, Louvre Medieval (desconocida por mí). Pisos y pisos de arte, es muy fácil perderse sino se comprende el mapa y ubicaciones. A primera impresión es de que, con toda la calma del mundo, es un museo que se recorrería en al menos 3 días completos. Así de inmenso es. Seguimos el consejo de muchas personas y en nuestro mapa ubicamos aquellas obras que sin duda queríamos visitar y apreciar.

Decidimos comenzar en la Ala Denon por el Arte Romano en el y Arte del Islam, hasta que llegamos a pinturas inglesas, francesas y finalmente Italianas hasta La Gioconda de Leonardo Da Vinci. Una sala enorme (y mucha gente) para un cuadro tan pequeño y atiborrado de visitantes. Realmente no es algo que se disfrute, ya que no puedes detenerte a observarlo, simplemente la gente empuja para que termines saliendo de la fila y desaparezca el cuadro así como apareció, rápido. El selfie de rigor y la foto movida de La Mona Lisa, están ahora en mis recuerdos.

Antes de abandonar la sala Denon en la misma planta 1, se encuentra otro de los símbolos y más importantes obras del Museo: Victoria de Samotracia, en un lugar inmejorable y bien ubicada sobre en el descanso de una gran escalinata llamada Daru. Justo al otro costado del Museo, sobre la Ala Richelieu, se encuentra otra sala de las obligadas y se trata de los apartamentos de Napoleon III. Con todo su esplendor y toque refinado, buen gusto por el oro y terciopelo; adornado con grandes candiles y sobre todo, por el retrato de Luis XIV que se encuentra en éstas salas. Esa pintura que la mayoría hemos visto en fotos y que pone la cereza al pastel sobre el placer de Luis XIV al mostrarse y mirarse. Quizá no tenía ya las piernas así (aunque él siguiera creyendo que eran su principal atractivo) a los 62 años, pero bueno …

Justo al centro del Museo se encuentran varios cafés que ofrecen pequeños menús para aquellos hambrientos, como nosotros. El menú consta de un sandwich (o baguette, pero nosotros no alcanzamos), una bolsa de papas fritas y un refresco por 9.95€, algo no tan caro para lo que veníamos acostumbrados. Además ponen a disposición unas cuantas mesas lo que sin duda se agradece para tomar un pequeño descanso durante el refrigerio.

El la sala Sully y planta 0, dentro de Antigüedades Egipcias se encuentra el sarcófago de Ramses III y la estatua colosal de Ramses II, dado que se encontraban dentro de nuestros objetivos, nos dispusimos a buscar de ellos. Resultó un poco complicado por la inmensidad, pero finalmente y después de 20 minutos logramos encontrarlos. Vaya! Mi impresión fué demasiada a pesar de su notorio deterioro considerando la cantidad de años y aventuras que han pasado estas obras. Aún así disfrutamos el verlas. Sobre ésta misma planta, pero sobre la sala Denon se encuentra otro de los símbolos del Louvre: La Venus de Milo, que data ni más ni menos que 100 años a. de C. en el período helenístico de la cultura griega. Llamada así por a quien representa (Afrodita, Venus) y el lugar donde fué encontrada, isla de Milo. Algo que también disfrutamos y que recomiendo, es la visita al Louvre Medieval, en el cuál se encuentra un cuadrilátero perteneciente a una fortaleza o castillo del siglo XVI con unos 150 metros por lado.

En total habían transcurrido más de 4 horas de recorrido, ya era un poco después de las 2 pm. Las filas para entrar eran menores, por lo que quizá el ingreso sería más sencillo si se visita el museo por la tarde. Decidimos realizar la salida por uno de los accesos alternos justo a un costado del Arco del Triunfo de Carrusel, justo a los Jardines de las Tullerias. Este espacio es el jardín público más antiguo de París y es muy grande. Repleto de plantas, árboles y estatuas a los costados, es un lugar muy concurrido por parisinos y turistas. No fué la excepción para nosotros y lo recorrimos en dirección a Plaza de la Concordia. Sabíamos que íbamos a caminar bastante esa tarde.

Al cruzar el Obelisco de Luxor inmediatamente comienza lo que muchos consideran la avenida más bella del mundo. Yo no. Champs-Elyzees, o Campos Eliseos. Es grande y glamorosa, eso sí. Pero de ahí a que sea la mejor del mundo, tengo mis dudas. Es muy ancha, eso si y larga, decidimos que caminaríamos hasta el Arco del Triunfo para cerrar nuestra estadía en esta bonita ciudad. El trayecto desde el Louvre y a nuestro paso fué de aproximadamente 1 hora y 20 minutos, casi sin parar. Nada más y nada menos que 2.2 km. Solo nos detuvimos a comprar un par de refrescos en uno de los varios kioscos que se encuentran en los jardines a lo largo de la avenida. Afortunadamente tuvimos un poco de lluvia (o mucha) que nos hizo correr para cubrirnos entre la inmensa cantidad de árboles.

Así llegamos a la Plaza Charles de Gaulle donde se encuentra, quizá, el Arco del Triunfo más famoso del Mundo, el Arco del Triunfo de Paris, construido bajo las órdenes del mismísimo Napoleón Bonaparte a inicios de los años 1800 y que curiosamente nunca vió terminado pues falleció antes y solo lo cruzaron sus cenizas. Como en todo monumento representativo de la ciudad, se encuentra infestado de gente intentando tomar la foto de sus vidas, nosotros incluidos. A pesar de que sea desde una de las 7 avenidas que aquí convergen.

Ya cayendo la tarde y después de haber disfrutado nuestra última visita a un monumento histórico en París, era necesario comer. El refrigerio del museo no había sido suficiente. Era nuestra última comida en París, así que decidimos comer algo realmente agradable y en un lugar, que al menos en vista, estuviese apetitoso; decantamos por Pizza-Vesuvio, sobre la avenida Champs-Élyzees, existen 3 por la ciudad pero éste era el más cercano. Por mucho con buena vista en pleno centro de París con una vista inmejorable. Los precios por razones obvias no son baratos, pero tampoco exagerados como yo lo pude imaginar. La opción más razonable fué un menú de 21€ que incluía fetuccini con verdura, una pizza margherita y café. El otro, por 23€ incluía una tabla de quesos como entrada, carne en su jugo con verduras y postre. Donde si me asusté fué el precio de la coca cola light de 200ml, la cuál tiene un nada despreciable precio de 5.99€. Una verdadera falta de respeto.

Ya era un poco después de las 17:30, y aún nos restaba un poco más de una hora de transporte hacia nuestro hostal, así que decidimos comenzar el regreso. Obviamente en metro, aunque ya no teníamos del paquete de 10 tickets que habíamos comprado dos días antes, requeríamos más. Tuvimos que comprar dos por 1.80€ cada uno en la estación Charles de Gaulle – Etolie (también hay RER) pero nosotros requerimos de la línea 1 en dirección Château de Vincennes y hasta Châtelet (8 estaciones en total), donde transbordamos a la línea 4 en dirección a Clignancourt para llegar finalmente a Gare du Nord (otras 7 estaciones) para un poco más de 50 minutos de recorrido. Eran casi las 7 pm cuando llegamos al hostal a preparar nuestro equipaje pues a muy temprana hora del siguiente día lo dejaríamos, al igual que París.

Galería de Louvre y Champs-Élyzees



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